Para mí, la educación emocional son las claves sobre la vida que me salvaron de un abismo, al que sentía que caía sin frenos o la asignatura que hubiese necesitado tener en el instituto. 

Hoy quiero compartir contigo Valiente, mi visión particular de lo que es la educación emocional: 

Es el arte de experimentar con todo lo que pasa en nuestro mundo externo e interno, manteniendo la conexión con nuestro Ser y la armonía interior.

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La vida es como una gran universidad que nos va enseñando lecciones muy valiosas para nuestro desarrollo interior, a través de las vivencias que nos va planteando o las elecciones que vamos tomando, tenemos la oportunidad de experimentar y extraer aprendizajes que serán el oro de nuestra vida, una sabiduría que no podremos obtener de otro modo. 

El conflicto llega cuando sentimos que una situación se nos “atasca”, que el camino no fluye o que estamos repitiendo la misma situación una y otra vez. Es, en esos momentos cuando el sufrimiento llega a nuestra vida y queremos encontrar una salida o una solución pero ¿Y si sentimos que no somos capaces? Aquí es donde entra el papel  relevante de la educación emocional, para poder experimentar la vida  sin perder la conexión con tu yo más profundo y sabiendo restaurar la armonía interior, tras lo vivido. 

Aún siendo consciente de que no hay verdades absolutas para tod@s, me animo a plantear 5 pilares fundamentales sobre los que se sostiene mi particular visión de la educación emocional: 

1.Principio reflexivo: La recuperación de la auto reflexión para hallar nuestra verdad y tomar consciencia de las cosas, es algo que siento que urge en estos tiempos. 

Crear espacios de silencio y quietud donde conectar con nuestro interior y hacernos preguntas, cuestionando nuestras propias verdades, aquellas que hemos tomado como absolutas para encontrar caminos más frescos y coherentes en cada momento. 

A través de la pregunta, podemos encontrar nuevas dimensiones y perspectivas más amplias que nos aporten una mayor consciencia de nosotr@s, nuestra vida o nuestra situación. Es como empezar a ver, donde antes nos sentíamos “cieg@s”. 

La reflexión y las preguntas nos permiten hacer consciente lo inconsciente y en ello hay una gran acto de valentía y liberación. 

2.  Autoconocimiento: Creemos que nos conocemos, pero la mayoría de las veces tenemos una idea bastante limitada de quienes somos de verdad, donde repetimos lo que nos han dicho que somos. 

El autoconocimiento es un camino que se recorre de por vida porque vamos transformándonos todo el tiempo, aunque es importante tomar consciencia al menos de quién soy hoy. 

Conocerte y re-conocerte te va a ayudar a entenderte, sentirte, apoyarte, amarte, escucharte y seguir transformándote. 

Encontrarte con lo que crees que eres y lo que no crees que eres, con tus valores de vida, con tu sistema de creencias, con tu linaje familiar, con tus tendencias emocionales, tus dones, tus mayores retos o tus mayores aprendizajes, te aportará una visión reveladora acerca de ti


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3. Autogestión: Si conocernos nos aporta entendimiento, gestionarnos nos aporta paz y liberación

Manejar nuestros pensamientos y emociones, nos permite poder decidir con consciencia sobre nuestros comportamientos. 

Nos permite re-encontrar el equilibrio tras una tormenta, volver a nuestro Ser tras un momento doloroso, exitoso o complicado. 

Darnos el permiso a Ser -dando espacio en nuestra vida, a nuestras luces y nuestras sombras- manteniendo esa conexión y liderazgo interno, nos llena de coherencia, liberación,  paz, poder y Amor. 

4. Transformación: Como dice uno de mis maestros: “Lo geográfico y lo psicológico es una y la misma cosa” lo que significa que si queremos que haya cambios en nuestro mundo exterior, primero tienen que ocurrir transformaciones en nuestro mundo interior.

¿Y cómo ocurren las transformaciones? Es inevitable:  cuando practicas como un modo de vida los tres puntos anteriores -reflexión, autoconocimiento, autogestión-  ocurren las transformaciones interiores y así es como podemos cambiar las cosas de nuestra vida. 

Y así -con los cambios de afuera- podemos observar concretamente todo el crecimiento personal que ya hemos hecho. Pues nuestra vida es un fiel reflejo de nuestro mundo más profundo. 

5. Trascendencia: Cuando podemos sentir esa conexión con algo más trascendente y profundo que nuestra propia individualidad y concepción, hemos llegado a un punto relevante y evolutivo dentro de mi concepción de la educación emocional. 

Lo relevante no es con qué te conectas, sino el hecho de expandir tu mente, trascender tus limites y elevar tu consciencia

El primer día que cierras los ojos y sientes a tu linaje familiar, dándote su aliento y Amor, el día que puedes sentir que somos energía habitando un cuerpo físico, que puedes levantar la barrera que nos separa entre tu – yo, el día que puedes emocionarte viendo a un árbol crecer o que puedes plantearte qué es el Alma y si eso tiene un sentido para ti. 

La educación emocional para mí, es una forma de vida.

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Una vida vivida desde la conciencia y el Amor. 

¿Qué te parece esta visión que te transmito, Valiente? 

Con amor, 

Nuria 

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